EGL
(escrito en 02/13)
Desde unos años atrás, para ser más específico 14, Venezuela
se encuentra en un proceso complejo de reestructuración social. Tiempo en el
que un proyecto político-económico y social como lo es la llamada “Revolución
Bolivariana” ha intentado lograr un cambio total en los diversos ámbitos en los
que vivimos.
Este cambio es de patrones económicos, amparados en Jorge
Giordani, personaje para muchos retrógrado pero para otros el gran redentor de
los pobres y gran trabajador de la distribución de las riquezas de manera más
balanceada y equilibrada, no ha dejado los resultados esperados. Sin embargo,
en un mundo globalizado como el que vivimos, todo se asocia a percepciones y
así lo cree un grupo importante de venezolanos.
También ha habido cambios sociales reflejados en un
importante intento de desconexión con los patrones predeterminados en la
Venezuela del siglo XX que siendo un país suramericano –por su ubicación
geográfica- en su comportamiento, costumbres e íconos es más caribeño y cercana
a las costumbres de los americanos. Comenzando por el beisbol y los prototipos
de belleza, que hoy en día nos han intentado hacer ver que no son los mejores.
En lo político no habría mucho que ahondar, el presidente
Chávez cumplió una de sus promesas de la campaña electoral de 1998 y borró del
mapa a los partidos y “fundió” las maquinarias tradicionales; incluso también
acabó con el MVR –partido propio en los primeros años de gobierno-. Esto dejó
como resultado a un gobierno que hoy en día tiene, una oposición sensiblemente
disminuida, con muy poco margen de maniobra, atomizada, que continúan
intentando lograr tener un “liderazgo nacional” sin construirlo desde la base, parroquia
a parroquia, sino como dicen en el futbol jugando de manera “vertical” al
balonazo por los costados y buscando una “caza guire”, sin entender que hasta
el sol de hoy, los votos en Venezuela los tiene Chávez a favor y el propio
Chávez en contra.
En este proceso, entendiendo lo poco relevante que se ha
convertido la oposición política a excepción de ciertos líderes locales que
mantienen peso en sus regiones, el gobierno venezolano ha demostrado que la
mejor manera de mantener a sus fieles en la “lucha” es la de polarizar y marcar
a ciertos actores de la sociedad y el mundo como sus enemigos. Por allí, han
pasado presidentes de países, centrales gremialistas, los empresarios y los
medios. Hoy en día, quedan sólo en la otra acera –una vez neutralizados los
otros- los empresarios y los medios pero también evitando enfrentarse al gobierno,
por razones obvias., aunque tienen contadas excepciones.
Sin embargo, en medio de esta historia que suma 14 años y
que pareciera ir por más -esté o no el
presidente Chávez-, un sector no
menos importante de la sociedad pareciera no terminar de validar ciertos puntos
relacionados al por qué el “Chavismo” sigue siendo un gran captador y
movilizador de votos cuando su gobierno
según ellos ha sido el peor de la historia republicana. Hace unos meses, un
periodista que comulga con el gobierno y que de alguna manera conoció las
penurias –manejaba la fuente de sucesos- escribió en su twitter algo como esto:
“Escualidos
recen por Chávez, porque es el único que puede lidiar con nuestros
resentimientos y sus privilegios”.
De esa frase hay que hacer varias salvedades, una que no
todo el “chavista” es resentido y que no todos los “escuálidos” no comulgan con
el proceso porque les tocaron sus privilegios.
Sin embargo, quienes
se oponen al proceso no han valorado que este gobierno le mejoró el estándar de
vida a los que menos tienen –le guste o no a la gente- y mejor aun: validó
la pobreza como un modo de vida digno, del que nadie debería avergonzarse.
Y para hacer de esto una crisis mucho más compleja continúan jugando a
profundizar una zanja que es cierto que el gobierno se montó en ese sentimiento
y quienes supuestamente son más preparados
han convertido a la sociedad venezolana en una mucho más clasista y racista,
logrando un resultado totalmente adverso al que esperan.
En ese punto, es donde creo debe iniciar la construcción de
una opción –es necesario y sano para cualquier gobierno- que incluya a este
país que está dividido por un discurso, pero en el que si no introducimos la
política o al propio Chávez como tema de discusión, sus habitantes encontrarán muchísimos
más puntos de encuentro que de desencuentros. Todos los estratos de la
sociedad están siendo tocados por las mismas dificultades: seguridad,
movilidad, inflación y el gobierno en cuestión ha sido ineficiente por decir lo
menos, en la presentación de soluciones.
Pero, estos años han creado una nueva masa crítica y eso que
escuchamos de: “no volverán” estoy seguro que es así. Porque vuelve algo que
estuvo, y no hay manera de regresar a un país tan paternalista, individualista
y clientelar.
Hoy creo que la solución del país no pasa por un presidente,
sino de los valores que se han distorsionado en nuestra sociedad. Mientras los
que pudieron acceder a educación superior y presumen ser más que el resto, continúen
corriendo por el hombrillo, le den plata a los policías para que no los multen –porque eso es corrupción al igual que
apropiarse de dinero indebidamente -, den la vuelta donde no se puede,
paguen por sacarse una licencia, dejen de comprar una caja de aceite cuando no
la necesitan o ni siquiera den los buenos días cuando se montan en un ascensor,
seguiremos sumergidos en la sociedades de individuos y no de colectivos.
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