martes, 30 de diciembre de 2014

Una sociedad umbilical

Revisando mi computador me encontré con esto, hoy sigue estando vigente. 

EGL

(escrito en 02/13)

Desde unos años atrás, para ser más específico 14, Venezuela se encuentra en un proceso complejo de reestructuración social. Tiempo en el que un proyecto político-económico y social como lo es la llamada “Revolución Bolivariana” ha intentado lograr un cambio total en los diversos ámbitos en los que vivimos.

Este cambio es de patrones económicos, amparados en Jorge Giordani, personaje para muchos retrógrado pero para otros el gran redentor de los pobres y gran trabajador de la distribución de las riquezas de manera más balanceada y equilibrada, no ha dejado los resultados esperados. Sin embargo, en un mundo globalizado como el que vivimos, todo se asocia a percepciones y así lo cree un grupo importante de venezolanos.

También ha habido cambios sociales reflejados en un importante intento de desconexión con los patrones predeterminados en la Venezuela del siglo XX que siendo un país suramericano –por su ubicación geográfica- en su comportamiento, costumbres e íconos es más caribeño y cercana a las costumbres de los americanos. Comenzando por el beisbol y los prototipos de belleza, que hoy en día nos han intentado hacer ver que no son los mejores.

En lo político no habría mucho que ahondar, el presidente Chávez cumplió una de sus promesas de la campaña electoral de 1998 y borró del mapa a los partidos y “fundió” las maquinarias tradicionales; incluso también acabó con el MVR –partido propio en los primeros años de gobierno-. Esto dejó como resultado a un gobierno que hoy en día tiene, una oposición sensiblemente disminuida, con muy poco margen de maniobra, atomizada, que continúan intentando lograr tener un “liderazgo nacional” sin construirlo desde la base, parroquia a parroquia, sino como dicen en el futbol jugando de manera “vertical” al balonazo por los costados y buscando una “caza guire”, sin entender que hasta el sol de hoy, los votos en Venezuela los tiene Chávez a favor y el propio Chávez en contra.

En este proceso, entendiendo lo poco relevante que se ha convertido la oposición política a excepción de ciertos líderes locales que mantienen peso en sus regiones, el gobierno venezolano ha demostrado que la mejor manera de mantener a sus fieles en la “lucha” es la de polarizar y marcar a ciertos actores de la sociedad y el mundo como sus enemigos. Por allí, han pasado presidentes de países, centrales gremialistas, los empresarios y los medios. Hoy en día, quedan sólo en la otra acera –una vez neutralizados los otros- los empresarios y los medios pero también evitando enfrentarse al gobierno, por razones obvias., aunque tienen contadas excepciones.

Sin embargo, en medio de esta historia que suma 14 años y que pareciera ir por más -esté o no el presidente Chávez-,  un sector no menos importante de la sociedad pareciera no terminar de validar ciertos puntos relacionados al por qué el “Chavismo” sigue siendo un gran captador y movilizador de votos  cuando su gobierno según ellos ha sido el peor de la historia republicana. Hace unos meses, un periodista que comulga con el gobierno y que de alguna manera conoció las penurias –manejaba la fuente de sucesos- escribió en su twitter algo como esto: “Escualidos recen por Chávez, porque es el único que puede lidiar con nuestros resentimientos y sus privilegios”.

De esa frase hay que hacer varias salvedades, una que no todo el “chavista” es resentido y que no todos los “escuálidos” no comulgan con el proceso porque les tocaron sus privilegios.

Sin embargo,  quienes se oponen al proceso no han valorado que este gobierno le mejoró el estándar de vida a los que menos tienen –le guste o no a la gente- y mejor aun: validó la pobreza como un modo de vida digno, del que nadie debería avergonzarse. Y para hacer de esto una crisis mucho más compleja continúan jugando a profundizar una zanja que es cierto que el gobierno se montó en ese sentimiento y quienes supuestamente son más preparados han convertido a la sociedad venezolana en una mucho más clasista y racista, logrando un resultado totalmente adverso al que esperan.

En ese punto, es donde creo debe iniciar la construcción de una opción –es necesario y sano para cualquier gobierno- que incluya a este país que está dividido por un discurso, pero en el que si no introducimos la política o al propio Chávez como tema de discusión, sus habitantes encontrarán muchísimos más puntos de encuentro que de desencuentros. Todos los estratos de la sociedad están siendo tocados por las mismas dificultades: seguridad, movilidad, inflación y el gobierno en cuestión ha sido ineficiente por decir lo menos, en la presentación de soluciones.

Pero, estos años han creado una nueva masa crítica y eso que escuchamos de: “no volverán” estoy seguro que es así. Porque vuelve algo que estuvo, y no hay manera de regresar a un país tan paternalista, individualista y clientelar.

Hoy creo que la solución del país no pasa por un presidente, sino de los valores que se han distorsionado en nuestra sociedad. Mientras los que pudieron acceder a educación superior y presumen ser más que el resto, continúen corriendo por el hombrillo, le den plata a los policías para que no los multen –porque eso es corrupción al igual que apropiarse de dinero indebidamente -, den la vuelta donde no se puede, paguen por sacarse una licencia, dejen de comprar una caja de aceite cuando no la necesitan o ni siquiera den los buenos días cuando se montan en un ascensor, seguiremos sumergidos en la sociedades de individuos y no de colectivos.


viernes, 7 de marzo de 2014

Crisis con o sin salida

En un país de más de 30 millones de habitantes, encuentras la misma cantidad de visiones de cómo deben ser las políticas de gobierno y de estado, y aunque podría asegurar que todas tienen puntos en los que convergen también se hay diferencias entre ellas.

Para hacer un diagnóstico real de la actualidad, tenemos que refrescar las condiciones de país de finales de los años 80 y principio de los 90, que las podríamos resumir en: alto costo de la vida, problemas de abastecimiento y crisis política interna. El resultado: un país con una economía deficitaria, dos alzamientos militares, un “estallido” social y un presidente enjuiciado y condenado por malversación de fondos ($14 millones de dólares).

Entonces, aunque el denominado chavismo no llega al poder por la vía de las armas, se concentra con Chávez a la cabeza de capitalizar el malestar SOCIAL y se acerca a algo que el gobierno llamó los excluidos. Esta masa de gente, representativa y sentida con los factores que hacían política en el país, encuentra cobijo en este nuevo modelo de hacer política.   

Pensar que este proceso desde 1992 hasta 1997 fue empírico, es negar la capacidad estratégica y visión militar de los principales promotores de este proyecto de país que se inicia formalmente al aprobarse la constituyente en 1999.  Quizás el gran error de la oposición fue creer que del otro lado había improvisación y “que no sabían lo que estaban haciendo”, lo que ha traído 15 años continuos de gobierno “chavista”.

Ahora, ¿las condiciones son las mismas hoy que en 1989 o 1992? Si en lo económico, no en lo social.

El venezolano siempre ha aspirado y esos sueños se ven limitados por problemas serios en el modelo económico y en la inefectividad de las decisiones de un gabinete que tiene 10 años enrocándose entre sí. 56% de inflación, controles que han llevado un cambio de dólar a 9 veces la tasa oficial, un aumento de la estructura burocrática y por ende del gasto, léase gasto, público, falta de voluntad política para corregir perversiones de controles de precios en productos básicos y gasolina, además de la venta de petróleo en condiciones negativas para el país por temas estrictamente geopolíticos.

Esa aspiración de la que hablamos ha sido más sentida en la clase media y en algunos sectores de las clases populares, que en los grupos de menor poder adquisitivo y clases bajas, por eso vemos un país dividido en dos partes. Ahora, ¿por qué en 15 años las reivindicaciones que propone y ofrece la oposición no han logrado una mayoría sólida, imperturbable?

Podría hacer una lista de errores desde el 2000 hasta el 2014. Desde desmovilizar a una población en 2005 para no votar, hasta la última denominada “la salida”. En esta perversión, el gobierno ha mantenido una política de confrontación y polarización donde sólo ganan ellos y algunos grupos radicales. En esa polarización se ha acentuado la lucha de clases de “pobres” contra “ricos” y viceversa, creando un caldo de cultivo muy peligroso porque puede generar a futuro enfrentamiento entre venezolanos.

¿Cuál es la salida real a esta crisis?

Creer que con guarimbas se “tumba” un gobierno o con “cadenas” se comunica mejor la gestión del ejecutivo es absolutamente irracional. Quien garantiza que en un golpe de estado o una renuncia del presidente, la oposición tome el poder bien sea vía elecciones o de facto. Lo que si puedo asegurar, es que la salida rápida o violenta es mucha sangre y ninguna garantía que no sea la de uno.

Pero así como el gobierno no puede meter el “Plan de la Patria” y las “comunas” como un paquete chileno sobre la Constitución, la oposición debe ser garante de la práctica democrática y participar en todas los espacios que se abran para el diálogo y la conciliación.

El gobierno está obligado a tomar decisiones económicas impopulares como el aumento de la gasolina, aumento de precios en productos de la cesta básica, hacer una revisión a fondo de los problemas de flujo de caja del país, legislar y aplicar ordenanzas para la circulación de los motorizados, así como corregir los excesos cometidos en la Asamblea Nacional (destitución en las comisiones)  y buscar acuerdos políticos para nombrar los nuevos integrantes del CNE, TSJ, Contraloría, Defensoría y Fiscal General.

La oposición tiene una coyuntura en la que sin “radicalismos” podría capitalizar el descontento de un sector del país que apoyó este proceso. El único punto donde el “chavismo” estaría dispuesto a protestar contra el gobierno es por el desabastecimiento y la escasez, por qué seguir dando argumentos al ejecutivo de continuar en la polarización y la confrontación.

Pero todo esto pasa no sólo por el reconocimiento del gobierno a todos los sectores sino que las clases sociales más altas entiendan que no todas las personas que viven en los sectores populares son chavistas y viceversa. Dentro de quienes adversan al gobierno, hay muchas personas de los sectores más humildes de la sociedad, que se sienten afectados por todos los problemas pero que no se sienten atraídos por la propuesta global de la oposición.

En definitiva, ni es 1989 ni 1992, ni la crisis es similar, lo que si están dadas las condiciones para que el movimiento de oposición aproveche la coyuntura y capitalice a quienes no están de acuerdo con lo que pasa. En tanto, el gobierno debe corregir y asumir las decisiones que les corresponde si quieren evitar un revocatorio y continuar su “revolución”.


lunes, 21 de enero de 2013

Una aprox. de mi GPS de país



Todos los días trato de hacer análisis coherentes -unos días son más profundos que otros-, buscando paralelismos que de alguna manera dibujen de una manera más sensata y menos enrevesada el momento país que tenemos y los actores que están formando parte de esta historia.

En 14 años hemos aprendido más de política, derecho y economía que un estudiante de pregrado cualquiera, en una Universidad del país. Y eso es sólo una de la infinita cantidad de distorsiones en la que estamos sumergidos. Voy a enumerar varios y me darán la razón: prohibición de enajenación de inmuebles en divisa -igual ocurre-, carros que valen mucho más cuando salen del concesionario, penalización del cambio de divisas -ni hablar del costo-, control de precios, empresarios que son políticos, políticos empresarios, medios politizados, un gobierno sectario, acusaciones de acaparamiento cuando es inventario, especulación y la colonia tovar (me canse).

En el medio de esto, encontramos un país que tiene un crecimiento anual de su economía pero es obvio que ocurra. El problema es que con tanto economista que tiene años amenazando con un cataclismo, no se han tomado 5 minutos para mostrar que un país con 20.1% de inflación, que crezca 5 o 6 puntos en su PIB es igual a un pais que crezca 1% y aunque su inflación sera 3 a 4% anual. Si hacemos un paralelismo, el gran problema europeo es: que depende de la industria, con un Euro sobrevaluado porque en el medio a los americanos no les interesa que el dolar se revalue, por lo que hace que sean menos competitivos y los gobiernos de manera sensata se han negado la posibilidad de expandir el gasto público y generar moneda inorgánica, cosa que aquí es casi una forma de vida, por eso allá la inflación es baja aun cuando haya contracción de la economía.

Pero en realidad, mi tema de hoy es la política, y la voy a tocar desde un ejemplo de la vida real. Hace muchos años, en cierto país, se fue generando un proyecto político bastante radical, cuyo fin era el de llegar a dirigir un país por la vía armada. Pasaron muchos años conspirando, porque consideraban que las cúpulas que detentaban el poder no iban a permitir que ganaran unas elecciones. Muchos estuvieron en la clandestinidad, lograron infiltrar las FFAA -con el sueño de tomar el poder por la vía militar-, conectaron con algunos partidos políticos ademas de los grupos anarquicos armados para poder generar zozobra. Al final, nada, pero nada de esto sirvió.

Después de intentar incendiar el país, hacer intentonas golpistas, tuvieron que entender que la solución era...

¿Quieren que se las diga? Ummm... ¿Qué creen? Electoral. Pues si. Electoral. ¿Como llegaron a eso, tantas personas que no creían en eso? Más fácil, imposible. Un compañero de conspiración aspiró a una gobernación y la ganó en medio de un sistema moribundo, falto de personas eficientes.

Entendieron que los que supuestamente eran tan "tramposos", no tenían capacidad de organización, que poco a poco ese cogollo político había dejado a un lado a sus votantes y había una masa crítica con la que se podía trabajar. Lo hicieron, juntaron intereses, se quedaron por fuera los radicales libres que solo creían en los alzamientos en armas y crearon una estructura política a imagen y semejanza de otros partidos: en cada pueblo una casita del partido.

A donde voy con esto, y develo de quienes son: el grupo del 4F. Y el fondo de esta historia, es que la vida nos lleva a confrontar o enfrentar situaciones que posiblemente no estén bajo nuestro control, pero hay que dar la pelea en esos espacios. Chávez entendió que el país se parecía más a Alejandro Armas, Luis Miquilena, Ignacio Arcaya y Rodrigo Cabezas que a Douglas Bravo y compañía, que sus intereses se veían mejor reflejados en personajes como Chaderton que en guerilleros. Resultado: 14 años de gobierno.

Lo que deja como mensaje, que los espacios de radicales son limitados, de poca maniobrabilidad, donde hay muchas menos cuestiones en común que con el venezolano de a pie. Bajo estos parámetros en ¿qué se diferencia Diego Arria de Douglas Bravo o MCM de Blanca Eeckout? Para mi, nada. Si Chávez hubiese seguido los consejos de Bravo no se habría postulado a las elecciones en el 98. Eso aplica igual a los que piden a Falcon o Capriles que se pongan de espalda al ejecutivo nacional o no participen en el CFG. Arria y Bravo son similares en posiciones opuestas, con el punto que ninguno va a llegar a ningún lado, más allá de levantar la emoción de 4 loquitos de carretera.

El rol de un gobernador no es el mismo de un político asambleista, sus discursos son totalmente diferentes y deben serlo porque los roles en la sociedad también son distintos.

Lo más grave es que quien ha atornillado a este gobierno en el poder es la segregación y discriminación de los sectores más pudientes -supuestamente formados académicamente y aquellos que más critican la posición de Capriles y Falcón- sobre los sectores populares, estigmatizados como Chavistas, o señalando a Maduro como chofer o al propio Chavez como ignorante. No se dan cuenta señalar a estas personas, le suman votos a diario, que nadie es mejor que otro, que no lo hacen por "muertos de hambre" ni mucho menos y que en el fondo se ha querido quitar el mérito al presidente de haber validado la pobreza como una manera digna para vivir, sin tener que avergonzarse de serlo.

Es momento que los políticos entiendan que tienen que cumplir con sus deberes, que son de participar en los espacios políticos. Que los medios se salgan de la confrontación politica y muestren ese país amplio y diverso. Que el gobierno busque aliados donde busca enemigos -va a encontrar más de la primera raza- entre los venezolanos que queremos vivir en Vzla y continuamos apostando a ella. Que entendamos que mas allá del bien individual tenemos que aportar en la construcción de un modelo social incluyente, donde haya oportunidades para todos, donde el transporte público sea ejemplo de LATAM, donde buscar harina, cafe y azucar no sea una gymkana de un día. Estoy seguro que no importa la posición política, todos estamos en la misma página, y estoy convencido que se puede lograr. El país tiene que decantar a esos elementos que no pasan por el filtro, y dejarnos al resto vivir en paz y tranquilidad. Apostando a una Venezuela incluyente, productiva, autosuficiente, limpia y segura.

No es imposible, pero olvidemos a los radicales libres, ellos nos separan de esos intereses que tenemos en común, y el país esta por arriba de ello.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Responsabilidad de medios o medios responsables


La coyuntura en la que vivimos, nos hace ver todo en blanco o negro. La situación en el Retén de La Planta, obviamente, no fue la excepción de la regla. Pero, ¿estamos claros del rol de los medios en situaciones como ésta o de similar impacto? La respuesta: no se.

Todos tenemos una verdad y unos principios inquebrantables, al menos quienes fuimos criados en un núcleo familiar sólido. Por ello, estoy seguro que mi verdad y lo que a continuación plantearé, probablemente no sea del agrado de muchos.

Tengo apenas 33 años, por lo que sólo vivi 2 años de mi mayoría de edad en la mal llamada IV república -que según prácticas que recuerdo, habrían amenazado a más de uno por la cobertura-, razón que me obliga a ser un esclavo de mi memoria, de todas aquellas conversaciones que he tenido sobre la historia contemporánea de Venezuela y un largo historial de anécdotas de protagonistas principales.

Después de tantas vueltas, voy al punto: En situaciones como las vividas en La Planta, ¿Cuál debe ser el rol de los medios de comunicación social?
A mi criterio, sea el gobierno que sea, con el presidente que sea, los medios de comunicación tienen el deber de trabajar muy de cerca con las autoridades. ¿Por qué? Las razones son varias y las paso a enumerar:
  1. -         Porque quienes manejan la situación, los tiempos, conocen a los personajes son ellos.
  2. -          En todos aquellos sucesos donde la exposición de medios ha sido excesiva, ha culminado con resultados negativos (terrazas del Ávila, Urológico San Román, saqueos del 89). Esto tiene un solo sentido, dentro de las cárceles hay radios, tv, hasta tv por cable, y están monitoreando los pasos de sus enemigos (las autoridades).

De continuar exponiendo razones, se me irían 4 cuartillas, pero considero que estas dos son lapidarias para demostrar que –quitando el tinte político-, los medios tienen que asumir y entender la responsabilidad de tener la capacidad de difundir un mensaje que llega a un grupo importante de la población.

No creo en el Reino de Muzipan que muestra VTV pero tampoco puedo ni creer ni apoyar que se monten “shows” (palabra dura, pero en el fondo se convierte en eso) al margen de situaciones delicadas donde se pone en juego la vida de inocentes, amparados en “informar” cuando ésta información llega directo a los generadores de zozobra, en este caso los presos.

Una vez solucionado el tema de La Planta, deben venir análisis como el trabajo realizado por Últimas Noticias el domingo 20 de mayo, donde desnudaron la vida de los presos y sus relacionados. Ir al fondo del tema del hacinamiento, de los Pranes, de la construcción de centros de reinserción de los presos a la vida productiva, del problema de impunidad por las deficiencias tanto de fiscalía como de los tribunales, de la cantidad de procesados que posiblemente las penas son menores al tiempo que tienen privados de libertad, etc, etc, etc. Pero eso no ocurre, son muy pocos los medios que se dedican a esto y menos periodistas.

Lo inmediato sigue prelando sobre lo importante, mientras el país sigue fracturándose y la polarización dando ventaja a los radicales.

miércoles, 7 de abril de 2010

Sentimiento de venganza… ¿Parte de nuestra cultura?

El día domingo 4 de abril fui a ver una película en un cine del este de Caracas –que no tiene sentido especificar-, con el fin de ver la nueva película de Mel Gibson. Éste largometraje, lejos de ser merecedora de Oscar, toca los sentimientos más profundos y sensibles del hombre: los hijos.

Claro está que no tengo el menor interés de contar la película, sin embargo, durante la proyección ocurrieron una serie de reacciones por parte del público asistente que me hizo pensar una vez más –aunque mi abuelo solía decir: “Burro que piensa bota la carga”-, que le recomposición del país no parte de incluir a los excluidos, sino “ideologizar” a todos y cada uno de los venezolanos en base a un criterio ético y moral de respeto.

Como describí al comienzo de esta reflexión, éste largometraje toca el tema de los hijos y lo que puede representar la muerte de tan importante familiar, bajo circunstancias violentas. Gibson, representa a un detective de la Policía de Boston que tras el asesinato, dedica cada uno de los minutos de su vida a desenmarañar todo lo turbio que cubría tan dolorosa pérdida y hacer justicia por su propia mano.

De manera de no alargar la historia, lo que más me causó preocupación, es que cuando Gibson encuentra al asesino material de su hija, le dispara en una pierna y éste queda mal herido, cuestión que empezó a emocionar a los presentes y que terminó en una avalancha de aplausos cuando ya moribundo el delincuente, Gibson le propina –según percibo en la toma-, dos tiros en la cara.

Esta emoción digna de los 4 góles de Messi, o del gran juego lanzado por Santana el lunes 5, llega a su climax cuando Gibson -en cumplimiento de su venganza-, le da al autor material un líquido que se presume estaba envenenado, creando más algarabía aun y que termina con otro disparo justiciero que completó la sed de venganza.

En fin, una venganza que se aplaude bajo la figura del Ojo por Ojo, en una sala de cine del este de Caracas. Ésta situación recuerda a aquel violador de “El Valle” que fue linchado y quemado por los vecinos de la víctima, y que incluso yo aplaudí, porque considero que la violación es lo más bajo que puede caer un humano y eso no tiene arreglo. Ahora bien, la violencia nos está comiendo y nuestros valores están alterados, ¿cómo recomponemos el valor a la vida, en un país donde más del 70% de los homicidios son con más de 5 disparos, y el 60% con disparos en la cara?, donde además la clase más educada aplaude este tipo de actuaciones.

Familia, educación y cultura, ahí están los ingredientes, sólo falta quien los mezcle.

lunes, 5 de abril de 2010

Hombrillo: “Margen a los lados de la calzada”

La rutina en la que estamos sumergidos a diario, nos hace vivir situaciones que si las evaluamos en un contexto distinto a Venezuela, es imposible que ocurran. Suele pasar que asociamos conductas anti-ciudadanas con posiciones políticas específicas, cosa errada como filosofía, si partimos del principio del derecho a la presunción de inocencia.

Todo esto viene al ruedo, por una conducta inaceptable para cualquier ciudadano de un país serio –me refiero a “país serio”, a aquel donde las leyes se respetan, hay una autoridad que logra ponerlas en prácticas y unos ciudadanos que las obedecen y le guardan respeto-., por lo que denominamos el “Uso del Hombrillo”.

Aquellos, que como definí al comienzo de éstas líneas violan la presunción de inocencia –en este caso, de parcialidad política-, cometerían un error inaceptable si al ver a los que usuarios de este canal en la Autopista del Este. De no ser así, obviamente estaríamos en una importante porción de la población distinto a lo percibido en este lado de Caracas.

Después de girar varias veces sobre un mismo eje, voy al fondo del asunto. ¿Cómo hay gente que quiere o presume querer lo mejor para un país, cuando es incapaz de colocar sus intereses individuales como es llegar “más rápido”, a los intereses del colectivo?

Muchas veces mis padres me hablaron de Romualdo, y de la campaña realizada por Renny en su programa de TV, y se logró concientizar que el rayado es para los peatones, no para los carros.

Está en nosotros colocar nuestro grano de arena para que el país funcione, pero primero tenemos que aceptar nuestros deberes para con la sociedad y nuestros derechos que serían exigibles de inmediato.

Nuestro ideal de ciudadano, tiene que dejar de ser Homero y Bart Simpson. Los derechos de un individuo tienen límites, y no es más que donde comienzan los derechos de los otros.